lunes, 13 de abril de 2009

MUERTE ANUNCIADA … Y ¿VENDIDA?


Una vez más, los medios no sólo ponen en el primer plano de la actualidad un caso que conmociona a la opinión pública, sino que además se convierten en el escenario de polémicas cruzadas y en altavoz que reproduce de forma intensa e inmediata las preguntas que cada uno nos hacemos ante hechos que superan nuestra capacidad de asombro, con ramificaciones políticas y éticas incluidas. Me refiero a Jade Goody, la mujer que ha ido vendiendo, a través de un reality show, boda, enfermedad, agonía, muerte y funeral.

Era inevitable, inmediatamente los medios se posicionaron en un sentido u otro, a favor, en contra, en calidad de meros testigos o de jueces implacables y, desde luego, entre los ciudadanos se empezaron a escuchar opiniones a favor y en contra, influidas estas por aquellos.

Estoy de acuerdo con quienes se han alineado a favor o, al menos, comprensivos con el hecho de que una mujer haya decidido usar su libertad para exhibir aspectos de su intimidad y, de esa forma, obtener dinero para ayudar a unos hijos, que quedarían desamparados tras la muerte de su madre. Así lo manifestó en varias ocasiones la protagonista de esta historia. Objetivamente, el fin era bueno (ayuda a unos hijos) y los medios (exhibición de la intimidad en situaciones de necesidad límite) no tienen por qué considerarse malos en principio. Mi postura, pues, es de comprensión hacia la conducta de esta mujer. Desde luego, no me erijo en juez suyo.

Otra cosa es lo que pienso del papel jugado aquí por los medios, tendentes a convertir en espectáculo cualquier hecho, a “comprarlo” y difundirlo, por íntimo que sea, con tal de ganar audiencia. Es la tentación que acecha siempre a cualquier medio, principalmente a la televisión, cuando sus profesionales “huelen” que puede haber tema para rato … y para ganar cuotas de mercado entre los espectadores. En este sentido, opino que no todo vale pensando en la audiencia y en el supuesto interés de mucha gente ante acontecimientos llamativos o con un punto de morbo.

Finalmente, me parece oportuno añadir una breve reflexión relativa a la audiencia, tantas veces hipócrita, porque con un ojo hace de juez y con el otro de “mirona”, por un lado finge escandalizarse con tales exhibiciones y, por otro, no deja de verlas. Claro, siempre queda el recurso de decir que hay que estar enterados de lo que todo el mundo sabe y habla.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jade_Goody
http://www.fape.es/index.php?option=com_content&task=view&id=101&Itemid=120

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